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Cómo mejoré mi cuerpo tan rápido

Parte 2 de 4
(Leer parte 1 acá)


Cuando me bajé del micro en Uruguay, el chico de la terminal me recibió con los brazos abiertos al ritmo de “¡Qué alegría verte, ya llegaste!” , seguido por un cálido abrazo. 
No sé cómo se llama el chico de la terminal, él tampoco sabe mi nombre, nunca charlamos realmente, y aún así, el abrazo fue tan tan orgánico.

En el edificio me encontré con Pablo y Nestor, los encargados. Yo estaba más sensible de lo normal y ellos sabían que mi mamá había estado media media. Nos dimos un abrazo, que se continuó día a día. 

Vi a mis amigas y cada encuentro incluye rodearnos con los brazos, unos mimitos y/o caricias. Es algo importante y presente, no importa si nos volvemos a ver de nuevo, dos, tres veces en el mismo día, lo volvemos a hacer.

Al tercer día de haber llegado, hice mi hábito de media mañana y fui a caminar por la playa unos minutos. Me crucé con el señor que vende las túnicas playeras. Mamá y yo le hemos comprado algunas túnicas o camisolas a lo largo de estos años (unas tres veces, ponele). El señor de las túnicas playeras se me acercó, me agarró la mano y con amor en sus ojos me dijo; “Me enteré lo de tu mamá, lo siento”. Entre agradecida, emocionada y sorprendida, me puse la mano en el corazón, a partir de lo cual el señor de lasa túnicas playeras y yo nos fundimos en un nuevo abrazo.

Me fui cantando bajito, agradecida y sonriendo imaginando escenarios potenciales de cómo es que el señor de las túnicas playeras se había enterado que mi mamá había estado media media. 

“Necesitamos 4 abrazos al día para sobrevivir, 8 para mantenimiento y 12 para crecer” dice Virginia Satir. Hasta el día de hoy, poco había yo relacionado esto con un cuerpo desinflamado y fit.

En las últimas dos semanas logré desinflamarme mucho, mejorar mi cuerpo, mi salud y mi claridad mental.

No estoy para cancherear (yo también estoy sorprendida por la velocidad y efectividad de los cambios) pero como me salió tan bien, quiero compartirte los pasos que tomé y que me funcionaron, por si alguno te puede servir.

Voy a separar los pasos en varios mails, así nos enfocamos en cada uno a la vez.

Cuando compartí con la Dra Mindy Pelz en el evento de Mujeres Biohackers Globales, ella habló habló sobre la importancia de la oxitocina para regular el estrés, la insulina y las hormonas. Te lo explico con mis palabras: cuando nos apachurran, nos abrazan, nos tocan con caricias y mimos, el cuerpo se siente seguro y suelta la grasa. Y si el cuerpo no tiene esos apachurramientos, mimos, caricias, no quiere soltar nada.

No le di tanta atención porque estaba segura que yo, toquetona, abrazadora, dadora de mis icónicos abrazos terremoto, eso lo tenía cubierto con creces.

Pero desde que estoy acá, mi cuerpo cambió muchísimo en solo dos semanas, y no voy a admitir ni negar haber comidos churros, dulce de leche, helados y pizza…me puse a pensar.

En Buenos Aires, cuando llego, no me abrazo con el chico de la terminal. Con Marcelo, el encargado, me llevo muy muy bien, y aun así nunca arremetimos a abrazarnos (creo que si lo hiciera sería un poco incómodo).

Con mis amigas si, nos abrazamos así poderoso, pero andamos desperdigadas entre Parque Patricios y Villa Urquiza, y realmente nos juntamos con suerte dos veces al mes.

Y la última vez que entré a Zara a comprarme una musculosa, ni la vendedora, ni la cajera me abrazaron…Ni yo a ellas.

Uhmmmm, quizás no lo tenía tan cubierto como pensaba.

Y quizás ahora entiendo mejor, por qué en mis seminarios presenciales varias personas terminan con unos talles menos de ropa, la cara más contorneada y definida, y un brillo especial en los ojos.

Y vos, hoy ¿Cuánto apachurramiento, caricias, abrazos y mimos estás teniendo? ¡Posta, eh! Y ¿Qué podés hacer para aumentarlos?

Y hay otra cosa más, te quiero hablar de algo muy sencillo de hacer y una app…lo iba a escribir en este mismo mail pero que quedó muy largo, y es tan importante que..mejor enfocate en esto ahora, y en el próximo mail te cuento lo otro.

Te amo,
Meli

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